Natural, sintético o vegano?

¿Qué significa que un producto sea natural?

Para comenzar, no existe un definición exacta, hasta el momento lo más cercano a ella es la norma ISO 16128, que regula un conjunto de buenas prácticas para la formulación de productos "naturales". Si tuviera que dar una definición sobre productos naturales, esta sería "los que en su formulación llevan el máximo de ingredientes de origen vegetal".
En Adelinda creemos firmemente en los beneficios que la ciencia y la naturaleza nos entregan: es más, nuestros productos llevan altos porcentajes de ingredientes de origen natural, porque estamos convencidos de que la naturaleza junto a la ciencia pueden entregarnos los mejores resultados. 

 

¿Qué significa que un producto sea sintético?

Son aquellos productos de síntesis, es decir, fabricados de manera artificial en laboratorios. 
Existe una creencia popular en relación a que lo químico es malo en cosmética (quimio-fobia), y la verdad es que no es así: Los seres vivos somos química pura, sin ella no existiríamos. La vida es química, el aire y el agua por supuesto que también lo son. En cosmética podemos encontrar diferentes productos con ingredientes de síntesis y también de origen natural. En cosmética natural existen productos desde un 70% a un 100% de ingredientes naturales. Ejemplo de algunos que son 100% de origen natural son los aceites, pomadas o ungüentos, bálsamos labiales, los cuales no requieren de agua ni conservantes para su elaboración.
Por otro lado, en el caso de los shampoo, cremas, serum u otros, generalmente llevan un pequeño porcentaje de activos sintéticos (emulsionantes, conservantes, etc.), los cuales pueden proceder de ingredientes naturales pero son sintetizados en laboratorios, y es precisamente esto lo que no debe asustarnos, ya que con ellos creamos la fórmula, la cual deberemos estabilizar con emulsionantes y también conservar, y esto último es fundamental, ya que nos permite alargar la vida útil del producto para que este no se contamine, ya que si no llevasen conservantes, durarían apenas entre dos o tres días antes de contaminarse y dejar de ser aptos para su debido uso.
Para entender la cosmética desde la vereda de la responsabilidad, existen dos  afirmaciones que nunca debemos olvidar: "ni lo sintético es poco saludable, ni lo natural es inocuo", y un claro ejemplo de ello es el exceso. Si abusas de una determinada sustancia, incluso del agua, podrías enfermar o incluso morir si bebes demasiados litros en un día, porque todo es sano en su punto de equilibrio, con la cantidad indicada, ni más ni menos, y en eso se traduce la cosmética responsable: una mezcla exacta de ingredientes y de sus adecuadas cantidades y porcentajes (que por cierto se encuentran normados). Detrás del mundo de los cosméticos existen muchos científicos rompiéndose la cabeza para que las formulaciones sean lo más idóneas para nuestra piel. Mucha ciencia.

 

¿Qué significa que un cosmético sea vegano?

Simplemente, que ninguno de sus ingredientes sea de origen o derivado animal. Un ejemplo de ello, es la línea de productos Adelinda, elaborados con extractos y aceites vegetales. Por otra parte, un ejemplo de cosmética no vegana, es aquella que incluya ingredientes como cera de abejas, leche de cabra, miel, baba de caracol, carmín de cochinilla (muy utilizado en labiales para dar color), lanolina, etc.

¿ Un producto puede ser vegano y tener sólo ingredientes de origen sintético?

La respuesta es un rotundo sí. Tal como mencionamos antes, lo sintético está muy lejos de ser el antagonista de esta historia, y para muestra de ello tenemos el maravilloso y 100% sintético ácido salicílico, el cual en la antigüedad se extraía de la corteza del sauce blanco, pero en cantidades marginales y con muchos árboles derribados a cuestas, lo que demuestra que sintetizando ingredientes de la forma indicada podemos salvaguardar las fórmulas y propiedades, y además contribuir con una cosmética más sustentable y responsable.

 

 

Nuestros productos son de origen vegano y cuentan con certificación PETA, demostrando que lo sintético y natural se complementan para sacar lo mejor de cada uno, en el caso de lo sintético podemos disminuir la explotación natural, de ciertos ingredientes que se pueden conseguir en porcentajes muy bajos. 

Finalmente, debemos tener como máxima que todo es química, que todo lo que engloba el mundo de la cosmética se encuentra regulado por sus leyes, y que sólo seguidas al pie de la letra dejarán ver los mejores resultados posibles de una formulación.